UdeC en paro (derecho): Repensar nuestra formación en tiempos de pandemia y crisis sanitaria global

Con fecha 23 de mayo, las autoridades de la Facultad de Derecho enviaron un comunicado informando que no se respetará el paro acordado por nuestra asamblea de carrera, previsto para los días lunes 25 y martes 26 de mayo, argumentando, su preparación y capacitación suficiente para dar clases con esta modalidad online.

Frente a esto, imposible no recordar que en dos asignaturas profesores recomendaban encarecidamente leer “el decálogo del abogado” de Couture, yo, por amor a lo que estudio (y quizá de aburrida), lo leí. Uno de los mandamientos que me quedó más grabado era este: “tu deber es luchar por el Derecho; pero el día que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha por la justicia.”.

Por eso hago una invitación a los docentes (especialmente al que recomendó ese libro y fue parte de esa carta) a reflexionar sobre la justicia. ¿Es justo que compañeros que vivan en zonas rurales se queden atrás por la falta de conectividad? ¿Es justo que colmen de trabajos y de carga excesiva a alumnos sin pensar en su salud mental, sin siquiera ponerse en los zapatos de aquellos que trabajan y estudian? ¿Es justo exigir el cumplimiento del reglamento de la facultad en estricto rigor, en tiempos de pandemia? ¿Es ético ser así de inflexible y riguroso?

Creo que todos los que hemos asistido a las asambleas (o al menos leído las actas), nos hemos conmovido por los testimonios de algunos compañeros. Muchos tienen a sus familiares enfermos, otros se hacen cargo de sus hogares, otros viven en un entorno y núcleo familiar donde prima la violencia y otros están preocupados de sobrellevar la pandemia de la mejor forma, aún teniendo trastornos depresivos o de ansiedad.

En ese sentido, me parece sumamente injusto eludir por completo situaciones como estas y exigir el máximo respeto al reglamento interno de evaluaciones, sobre todo cuando, en otras instancias, menos relevantes que la educación, abogados han salido públicamente a defender incumplimientos de contratos por caso fortuito (como lo es una pandemia).

Le haría las mismas preguntas al alumnado pero después de las asambleas, creo anticipar muy bien sus respuestas. Y es por eso que estoy orgullosa de la gran mayoría que forma parte de esta Universidad, sobre todo de aquellos que, teniendo consciencia de sus privilegios, practican la empatía con todos los que no viven en las mismas condiciones y no cuentan con las mismas posibilidades. En este trayecto de buscar soluciones equitativas para todos, espero que unamos voluntades y seamos integrantes de una sociedad que efectivamente sea partícipe de promover la dignidad de todos.

Al alumnado de Derecho les extiendo la invitación a ser futuros abogados al servicio no tanto de la ley, sino que de la justicia, y a no desatender el compromiso con la comunidad que un Estado Social y Democrático de Derecho espera de nosotros. Y a los docentes, les insisto en no abandonar el rol formador del que se jactan en el comunicado. Formar va mucho más allá de entregar píldoras de información y de evaluar, formar también implica aprender constantemente, comprender y vincularse al estudiante al que pretenden enseñar.

Es triste mostrarles esta realidad negra, pero como recita el poeta Antonio Machado, peor que verla es no verla.

Nota de la redacción: dados los antecedentes de hostigamiento y persecución dentro de dicha facultad -y quizás tantas otras-, la columnista pidió reserva de su identidad.

EQUIPO #CONTRAINFORMACIÓN

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